Elda Judith y su hijo, que también es abogado estarán, Dios mediante, en la Cumbre de ALEC, asistiendo al taller que ofrecerá Jeannette Windle. Me escribía el día de hoy (martes 3 de noviembre, 2009):
Don Eugenio:¡QUE ALEGRIA ME DIO RECIBIR SUS LINEAS! he andado medio desconectada con esto de mis dolencias, pero me anima mucho su comprensión…no sabe lo que es vencer cada noche los dolores del lifedema, e irse a trabajar…sabe? no puedo tomar los calmantes para el sistema nervioso que me dan, porque me caen muy pesados, y entonces, yo tomo cosas más ligeras, me doy masajes en mi brazo, calor, etc., pero bueno, ahí la llevo… me emociona todas las personas que van a ir a la Cumbre, de otros países…¡ya quisiera conocerlos! me abruma y emociona que van a ir escritores muy distinguidos a la Cumbre…qué emoción para mi conocerlos!….pero además, estoy ansiosa por aprender a escribir, de la manera abierta y franca que he visto en la página de ALEC, porque sabe, en México hay mucho tradicionalismo, y no hay libros o novelas así, como le diré? es un estilo muy muy cerrado y ni pensar en escribir novelas! como que les da miedo tocar temas, y en los Congresos, sólo se ofrecen libros muy tradicionales y serios…es algo como muy religioso y tradicional, y de inmediato que vi la amalgama de escritores de ALEC, y leí los fragmentos de la página, me di cuenta que son escritores de mente cristiana, pero abierta, y me siento un poco rara, pero poco a poco a gusto… ya aprenderé Don Eugenio, ténganme paciencia…para eso quiero ir al taller, y claro a la Cumbre también… ya estamos juntando mi hijo y yo nuestro dinero para la inscripción y el viaje, yo creo lo mandamos a fines de noviembre…y seguimos haciendo los trámites…GRACIAS POR SU CARTA-INVITACION, NOS SERVIRÁ MUCHISMO…
Incluyo, sin retoques ni correcciones, lo que Elda Judith ha escrito para darse a conocer en el medio de ALEC. Oremos por ella para que su fe la sobreponga a su dolor. Y su asistencia a la Cumbre sea bendecida grandemente por el Señor.
“Mi realidad, lo que soy…”
Mi origen es provinciano y latino; tengo 56 años, y actualmente asisto a la Iglesia Luterana de mi localidad, San Luis Potosí, México; en mi caso, tuve la oportunidad de estudiar; abogada; realmente, no era lo que yo quería, pero mi padre fue terminante, y me llevó de la mano a inscribirme a la escuela de leyes; en aquél entonces, yo de 17 años, quería ser misionera y trabajadora social, y así se lo dije a mi madre, quien me llevó también de la mano, pero con una emérita hermana, la más anciana y venerable de la iglesia, a recibir consejo; no pude evitar estudiar derecho, yo era una joven obediente y jamás pensé desafiar a mi padre. Nací dentro de la fe cristiana evangélica, porque mi mamá fue convertida por los misioneros americanos de los años 60’s, que tenían a su cargo la iglesia presbiteriana de mi ciudad; fui bautizada con el nombre de una misionera de aquél país, que mi madre estimó mucho; luego supe que mi nombre bíblico significa: “niña guerrera, alabada”, lo cual me impresionó, y pensé que tenía que estar a la altura, cuando menos, en lo que toca a guerrear de alguna forma en mi vida, por mis creencias; de eso estaba segura.
Como muchos evangélicos nacidos en la fe, yo sentía cierta abulia al respecto, y sinceramente me aburrían los cientos de sermones que llegué a escuchar hasta los quince años; pero he aquí que confronté una crisis familiar muy grave, o al menos a mí me lo pareció desde mi joven perspectiva; esto me enfrentó a mi realidad, y fue hasta entonces cuando comprendí el auténtico significado de “aceptar a Jesucristo como mi salvador personal” que hasta entonces, había sonado un lugar demasiado común y hueco para mí; desde que hice esa decisión, me apoyé con todas mis fuerzas en Jesucristo, y a partir de ello, viví experiencias espirituales hermosas.
yo no sabía cómo explicarlas y quería hacerlo, porque en ese tiempo, a los jóvenes de los 70’s, nos dio muy fuerte la propagación de la palabra a través del evangelismo a fondo; confieso que fui muy feliz predicando con la sociedad intermedia de la iglesia, en escuelas, cárceles, y plazas de mi ciudad; mi experiencia más fuerte, fue en la alameda de mi localidad, donde los vendedores y familias me escuchaban atentísimos, cuando leía: “venid a mí todos los que estáis cargados y cansados, que yo os haré descansar…” sus miradas impresionadas por la palabra, no me han dejado de conmover en más de treinta años que han pasado.
Cuando empecé a escribir mis experiencias, fue después de esa época juvenil , pero lo hacía sólo para mí, y para desahogar mis sentimientos; alguna vez antes, en sexto año, escribí un poema a mi escuela en su 75 aniversario; era el “Colegio Inglés” de feliz memoria en la sociedad potosina, también fundado por misioneros cristianos, y que llegó a ser de gran prestigio, donde se aglutinaban en feliz y respetuosa convivencia, evangélicos y católicos; y esto era real, yo lo viví…pero bueno, volviendo a mis días quinceañeros, entonces descubrí que me desahogaba perfecto cuando escribía, porque yo era realmente tímida, aunque una vez me tocó hablar en el templo, y dar la meditación a cargo de los jóvenes, pero realmente me sentía más a gusto escribiendo….en mí quedó aquélla feliz época…Ah, también hice la letra de una cantata cuya música fue autoría de nuestro director del coro juvenil…la estrenamos en semana santa, y eso me hizo muy, muy feliz…entonces no me percataba que me gustaba escribir, solo lo hacía y ya…¿qué más escribí de joven?…ah sí, gané el primer lugar en el concurso “Carta a mi madre” del Instituto de la Juventud Mexicana; también atesoro el recuerdo del día 9 de mayo ( mi 15º cumpleaños) que leí el poema con el auditorio repleto, y ante mi madre amada, y me dieron una medallita con el escudo nacional…¡ qué dulzura! no?…
Ahora en retrospectiva, me doy cuenta que hay un propósito divino también en lo que llegamos a ser; en mi caso, terminé la carrera de abogada, y lo hice con buenas calificaciones; y aunque ello fue a la joven edad de 21 años, y ya recibida, parecía gato mojado, no sabía ni para dónde correr, sin embargo, aprendí sobre la marcha, y lo que en un principio me daba mucho miedo, terminé haciéndolo brillantemente; llegué a ser juez, no sin antes pasar por actuario, secretario, etc., y los últimos veinte años, he sido proyectista de sentencias… es linda la carrera, fascinante diría yo; da mucha oportunidad de obrar administrando justicia (humana) lo que significa que se hace mucho bien a la gente, que necesita verdaderamente la ley, aunque es muy cansado y a veces extenuante, es hermoso orar por ese trabajo, y luego ser instrumento de Dios, dejándose guiar por él, aplicando la legalidad, los conocimientos adquiridos; es maravilloso…pero no era mi camino definitivo; hice mi carrera judicial, fui premiada, tengo trayectoria y buen prestigio como jurista.
Pero… yo no sabía que me aguardaba el cáncer de seno, escondido detrás de la puerta; hasta que, de un día para otro, sin avisar mucho, saltó y se presentó ante mí… en mi primera obra “Cáncer; los brazos eternos” que es gratuita porque es mi primicia a Dios, explico esa primera experiencia (porque tengo una segunda operación) y cómo me reencontré con El, en mi entonces autómata existencia, que ya estaba abrumada por el trabajo excesivo y la rutina; y cómo el Señor Jesús estuvo a cargo, en cada operación; como me llevó de la mano, hasta salir de las sombras, y aún dentro de ellas, no permitió que me invadiera en ningún momento, nunca, el pánico , que es más peligroso y asesino que el propio cáncer…
Con esta enfermedad, tuve que replantear mi vida; seguí siendo proyectista, trabajando, pero ahora, con otra idea de la vida…
Amigos: a quienes nos ha dado cáncer, se nos caen las caretas, las poses, la vanidad que antes nos era substancial; nada de eso vale ya, nada sirve; sólo nos queda lo verdadero, lo cierto, lo auténtico; ya no importan las apariencias, los logros sociales, … sólo interesa sobrevivir cada día, deseando que al anochecer, no hayamos descubierto que el cáncer ha retoñado, y sobretodo, se convierte en lo capital, nunca, nunca perder a Dios en nuestra cotidianeidad…eso es lo único importante… y también, amar a nuestros amados: amigos, hermanos, familia, y hasta desconocidos con los que nos topamos.
Esto, queridos, hizo el cambio; esto definió mi rumbo; escribir de lleno, sin trayectoria humana ni maquillajes innecesarios, primero, escribir sobre mi realidad, luego mi pasado, mi vida, el entorno, los problemas sociales, la familia, y…creo que no terminaré todos estos interesantes temas, hasta que llegue a mi lugar celestial…es lindo no? Transmitir mis ideas, aunque confieso que me abruma mucho cuando no sé hacerlo; cuando mi mente y mi corazón no pueden vaciar adecuadamente en lo escrito. Y entonces pienso, que debo prepararme, aprender a comunicarme en la letra…no sé si lo logre, creo, me temo, que hasta ahora la verdad es que no soy un escritora cristiana muy exitosa…es más , soy una perfecta desconocida, mi primer libro se vende, muy poco, y cuando lo leo, veo que escribo bastante mal, pero espero que comprendan que el tiempo puede o no ser mi aliado, y espero me toleren, y me lean con misericordia… denme tiempo para aprender… así que, sé que lo que he escrito, aún no tiene la categoría de “obras”… son testimonios, vivencias imperfectamente vaciadas, pero eso si, reales, y como mucho de mi corazón…ah, pero deseo que siempre tengan inmerso un mensaje positivo, porque pienso que esto distingue al escritor cristiano, si no…para que?…. a mí no me gusta escribir ni leer mensajes desagradables… a veces, mis amigos me regañaban que leyera más obras famosas, pero yo no le hallo sentido leer lo que termina sin el mensaje que más amo…el amor de Dios, aunque sea de manera sugerida , o como esbozo, pero que ése sea el final mensaje…¿ no creen?.
Termino con dos cosas: la primera: que si yo no lo pregono, las piedras lo harán: llevó nueve años que declaré sanidad del cáncer; me hicieron una segunda operación, y estoy sana hasta el día de hoy: no quimio, no tamoxi, no nada, nunca; solo oración, y mucha aceptación a su voluntad. Sé que a veces es necesario medicarse, y cuando así sea en mi caso, lo haré sin dudar, pero ahora, así es…. Obvio que hay que decir: ¡Gloria a Dios!
Y segunda: por favor, amigos: …¡no me olviden!….Gracias, Don Eugenio, por no olvidarme en ALEC!….
El Escribidor
Ana Rando
Berta Marín
V. Rossato
Querida hermana:
Me ha impresionado mucho su testimonio. Verdaderamente hace honor a su nombre demostrando su capacidad de lucha y su fe en Jesús y la animo a seguir descansando en El, tal y como lleva haciendo hasta aquí. En cuánto a la escritura me identifico mucho con su experiencia porque también yo, aunque he escrito prácticamente desde niña, sólo hace unos años me he dado cuenta de que lo que que creo que debo hacer es escribir. Pero no piense que tenemos el tiempo en contra, en nuestro caso no es cierto. Tenemos la eternidad a nuestro favor y allí sin dimensiones de tiempo ni espacio conseguiremos mucho más, al menos a mí me anima este pensamiento.
Me abruma escuchar acerca de su dolor físico y aún así de sus planes para seguir sirviendo a Dios con su trabajo y estoy segura de que El sabrá recompensarla por su fidelidad y espero que si El lo permite podamos llegar a conocernos en La Cumbre y compartir más.
Bendiciones para usted y su hijo.
Ana
Comentario por Ana Rando — Noviembre 6, 2009 @ 10:55 am |
Queria ana:
¡MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS! me siento feliz de platicar con usted por este medio, y espero , con el favor de Dios, conocerla en la Cumbre….eso me hace sentir mejor, y espero me distinga con su valiosa amistad, y nos comuniquemos por nuestros correos, para que no decaiga nuestro ánimo… me encantarían sus consejos también… HASTA LUEGO!…..
Comentario por elda judith vazquez merino — Noviembre 6, 2009 @ 3:32 pm |