Cuando Noé, el del diluvio, precisamente ése, el hijo de Lamec y padre de Sem, Cam y Jafet, el mismo que, al salir del arca llevando consigo una sed matadora se agarró una doña borrachera que ya se quisieran los modernos bebedores; bueno, ése. Cuando decidió ir a hablar con el gobernador para advertirle por enésima vez de lo que estaba por ocurrir según los últimos partes meteorológicos, se encontró con que su bicicleta no estaba en el sitio en que acostumbraba dejarla. (más…)
El Escribidor
Ana Rando
Berta Marín
V. Rossato